Debido a las dificultades de convivencia de algunos estudiantes de grado séptimo, he decidido como directora de grupo adoptar las siguientes medidas:
- Si durante la clase, un estudiante falta al respeto a un docente, su nombre será registrado en la cartelera titulada:
GRADO SEPTIMO ESPERA QUE SEAS RESPETUOSO!
- Este estudiante no tendrá derecho a disfrutar de su descanso de la hora del almuerzo libremente, a cambio deberá realizar una actividad de reflexión durante todo el descanso asignada por la directora de grupo.
- Se reporta a Rectoría la situación y se deja registro en el anecdotario.
- De no acatar dichas medidas, se solicitará la presencia de los acudientes.
La medida tiene como propósito formativo que los estudiantes adquieran el hábito del respeto, no será empleada como medida restrictiva, por lo tanto los docentes tendremos en cuenta las siguientes pautas:
- Saludar a los estudiantes y esperar que ellos se pongan de pie respondiendo a nuestro saludo (Esto centra su atención)
- Iniciar la clase solo hasta que todos estén sentados y el aula organizada.
- Las faltas de respeto que ameritan la medida anterior están consignadas en un lugar visible dentro del aula.
- Motivar a los estudiantes a pedir la palabra y a tener únicamente sobre el escritorio los materiales de la clase.
- Felicitarlos si mostraron una buena convivencia durante la clase. (No olvidemos que son jóvenes y necesitan estímulos)
CON EL APOYO DE TODOS, ESPERO MEJORAR LA CONVIVENCIA DEL CURSO.

3 comentarios:
Ok Carolina, adelante. Estoy de acuerdo con sus decisiones pues uno de los valores fundamentales que estos muchachos deben adquirir es el del respeto por las demás personas.
Fabio Moreno
Carolina.
Gracias por el mensaje, estoy completametne de acuerdo con las medidas tomadas, son importantes para la formación de los niños.
Le envío esta dinámica para que la desarrollen en el salón, espero que sea en verdad útil.
Dinámica:
Juguemos a ser diferentes: (para reflexionar sobre el derecho a ser tratados con respeto, sin distinción de sexo, raza, religión, condición económica u otras características que nos hacen diferentes a un grupo). En este juego los niños y niñas se disfrazan con las siguientes características: los que no usan lentes se ponen los lentes de otros compañeros, los que son flacos se ponen ropa en la barriga fingiendo ser gorditos, los que son blancos se pintan la cara de negro, los que no tienen ninguna discapacidad fingen caminar con dificultad, ser no videntes, tartamudear, no saber leer, etc. Otros fingen ser muy pobres y vestir con harapos, los que no son religiosos fingen serlo, algunos niños pueden disfrazarse de niñas y viceversa.
Cada uno debe decir, dentro de su personaje, las dificultades que tiene por ser diferente frente a un grupo y los cambios que pide a los demás.
Reflexión :
Palabras del Algel que nos comparte el padre Fr. Nelson M.
92.2. El amanecer tiene una enseñanza para ti. Todo está oscuro, y las cosas están y existen, pero como si no estuvieran. Sus mensajes, es decir, aquello que dicen con la duración que Dios les dio, están como ausentes. La noche se parece al vacío: es como si todos se hubieran ido. Los primeros resplandores del alba te dejan ver las siluetas de las cosas, pero todo su misterio queda aún por descubrir.
92.3. La negra tiniebla da paso a los pardos y grises, y después a tenues colores que aún se confunden con la bruma de aquella hora primera. Despunta luego el sol, y con sus primeros rayos hiere de muerte a la noche, que ya pierde terreno irremediablemente. La figura de cada cosa se dibuja y todo sucede como si un ágil y diestro pintor recorriera el paisaje más rápido que la misma luz, y fuera vistiendo de brillo y de vida todo lo que descubren tus asombrados ojos.
92.4. Unos minutos más, y lo que era un paraje sombrío y un elogio a la nada se ha convertido en un cuadro de luces y un espectáculo de matices, texturas, relieves y una catarata de formas que desafían tu imaginación y tu memoria. En efecto, no hay dos días iguales. Dios tiene demasiada creatividad como para repetirse en esas sinfonías de amor que ofrece a sus hijos, los hombres.
92.5. Si pudieras disfrutar con toda su fuerza el día que Dios te regala, si pudieras tú recibir cada día con el mismo amor con que Dios te lo entrega, te bastaría el amanecer para sentirte amado por encima de toda palabra y de toda medida. Y de aquí brotaría para ti —o para cualquier hijo de Adán que hiciera este mismo ejercicio— un manantial de alegría irreprimible, continua, esplendorosa, exuberante.
92.6. ¿Por qué no sucede así? Evidentemente porque te faltan ojos para tanta hermosura y corazón para tanta belleza. "¿Y qué puedo hacer?," te preguntarás con razón. Y yo te respondo: empieza por un ejercicio pequeño, casi insignificante. Comienza por aprender a distinguir. Busca lo que es diferente, lo que es peculiar y distinto de cada día. Francisco, el Pobre de Asís, hizo por años este ejercicio y así alcanzó gracias muy altas de contemplación: cuando entendió que no había dos flores iguales, consideró como hermoso deber de su corazón buscar siempre qué regalo particular le había dado Dios a una para hacerla distinta de la otra, de modo que lo que eran dos partecitas de dos humildes plantas, de repente, ante sus ojos enamorados, se convertían en dos proclamas y heraldos de la majestad del Señor de todos.
92.7. Algo así es lo que tú necesitas, aunque no sólo con las florecillas, sino sobre todo con las personas, con las palabras, con los libros y las ideas, con los afectos, las esperanzas y los sueños, con el estilo de un escritor y el ritmo de una canción. Descubre, hermano, descubre al Director de esa orquesta maravillosa que es el mundo creado; descubre las partituras que ha dado a cada instrumento y gózate cuando llegue tu momento.
92.8. Deja que te invite a la alegría. Dios te ama; su amor es eterno.
Fr. Nelson M.
amigos@fraynelson.com
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